A todo-los canteiros que fixeron posible a beleza do lugar


Longa noite de pedra.
O teito é de pedra.
De pedra son os muros
i as tebras.
De pedra o chan
i as reixas.
As portas,
as cadeas,
o aire,
as fenestras,
as olladas
son de pedra.
Os corazós dos homes
que ao lonxe espreitan,
feitos están
tamén
de pedra.
I eu, morrendo
nesta longa noite
de pedra.


En ti estás todo, mar, y sin embargo, ¡qué sin ti estás, qué solo, qué lejos, siempre, de ti mismo!Abierto en mil heridas, cada instante, cual mi frente, tus olas van, como mis pensamientos, y vienen, van y vienen, besándose, apartándose, en un eterno conocerse, mar, y desconocerse.Eres tú, y no lo sabes, tu corazón te late y no lo siente...¡Qué plenitud de soledad, mar sólo!

monte naraio

sábado, 27 de junio de 2009

los pasteles y la muela

Un labrador tenía muchas ganas de ver al Rey porque pensaba que el Rey sería mucho más que un hombre. Así que le pidió a su amo su sueldo y se despidió. Durante el largo camino hasta la Corte se le acabó todo el dinero y cuando vio al Rey y comprobó que era un hombre como él, pensó: «Por ver un simple hombre he gastado todo mi dinero y sólo me queda medio real». Del enfado le empezó a doler una muela y con el dolor y el hambre que tenía no sabía qué hacer, porque pensaba: «Si me saco la muela y pago con este medio real, quedaré muerto de hambre. Si me compro algo de comer con el medio real, me dolerá la muela». Estaba pensando lo que iba a hacer cuando, sin darse cuenta, se fue arrimando al escaparate de una pastelería donde los ojos se le iban detrás de los pasteles. Vinieron a pasar por allí dos lacayos que le vieron tan embobado contemplando los pasteles que para burlarse de él le preguntaron: - Villano, ¿cuántos pasteles te comerías de una vez? Respondió: - Tengo tanta hambre que me comería quinientos. Ellos dijeron: - ¡Quinientos! ¡Eso no es posible! Replicó: - ¿Os parecen muchos?, podéis apostar a que soy capaz de comerme mil pasteles. Dijeron: - ¿Qué apostarás? - Que si no me los comiere me saquéis esta primera muela, dijo señalando la muela que le dolía. Estuvieron de acuerdo, así que el villano empezó a comer pasteles hasta que se hartó, entonces paró y dijo: - He perdido, señores. Los otros, muy regocijados y bromeando, llamaron a un barbero que le sacó la muela. Para burlarse de él decían: - ¿Habéis visto este necio villano que por hartarse de pasteles se deja sacar una muela? Respondió él: - Mayor necedad es la vuestra, que me habéis matado el hambre y sacado una muela que me estaba doliendo. Al oír esto todos los presentes comenzaron a reír. Los lacayos humillados pagaron y se fueron.

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